Por: Felix Tena de Sosa ( @FelixTena ) El sistema penal moderno surge con el “arrebatamiento de los conflictos a las personas directamente involucradas” ( Christie ) y la consiguiente “exaltación del bien jurídico a costa de las víctimas concretas” ( Eser ). Los delitos son conflictos que el Estado normativiza para garantizar un determinado orden social. Es por esto que la coacción penal persigue primariamente la reafirmación de la autoridad estatal y deja en un segundo plano la protección de las personas de carne y huesos afectadas por los delitos. Las víctimas no serían verdaderos “sujetos de derecho”, sino meros “convidados de piedra” ( Maier ) portadores de un interés jurídico que el Estado ha de tutelar en beneficio del “bien común”. Actualmente parece imponerse la exigencia de otorgar un mayor protagonismo y mayores beneficios a las víctimas en el sistema penal. Pero sin los adecuados mecanismos de compatibilización podrían afectarse principios fundamenta...
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